Mi experiencia con los Colibríes es de hace unos 20 años.
En casa nos han regalado entrado y continuamente haciendo, y la posibilidad de ver en el alero frente a la puerta, sus niditos, sus huevitos y pichoncitos, verlos creces y emprender vuelo. Es un proceso de tiempo y constancia hasta que lo logran y también sus pequeñitos, como el nuestro personal. La belleza de su transformación hasta lograr la agilidad para emprender el vuelo para encontrar su propia libertad es como la que debemos hacer como seres humanos en nuestro camino de superación, trasformación, entendiendo el proceso, así ir en consciencia evolucionando.
Son mágicos, su belleza, agilidad y capacidad de vuelo me lleva a reflexionar sobre nuestra capacidad de caminar el camino de vida que hemos venido a hacer y aprender, transformar para evolucionar.
La belleza y enseñanza desde el disfrute total es lo que me regalan todos los días los amados Colibrí, peluditos Pinquina, Astor e Isabelita, mi amado jardín, al igual que cada uno son grandes maestros que me llevan a la reflexión, y encuentro en cada uno de ellos una enseñanza, desde lo real o simbolismos, y acrecientan mi intuición desde el amor y la generosa entrega.