Bendición del cielo, lágrimas de alegría, acariciando todo a tú paso te dejaste suavemente descansar sobre el suelo, la tierra reseca desde hace tiempo te respondió con su aroma mas bello, tierra recién mojada se llama ella. Perfume embriagante para el que siembra en ella, lavaste la cara a los árboles algunos verdes porfiándole al crudo invierno, otros con sus yemas aletargadas esperando señales buenas, fieles al tiempo que llegaba, entibiadas por los rayos del sol desaforadamente se desperezaron y sin ninguna timidez y a la vista, parieron sus bellas flores los bondadosos frutales, capullos verdes reventaron en hojas, el noble Roble que último dejó su viejo ropaje y primero que se vistió solito, ya dejo sus florescencia de abono para preparar con tiempo sus semillas.
La bella y perfumada Madreselva, como mujer de no muchos principios, atrevida y usurpadora de espacios ya está abrazando a su paso el viejo cuerpo desgarbado del Algarrobo.
Pinceladas violetas, blancas y amarillas, ramilletes con hojas laciniadas de los Lirios, mientras el gigante Nogal se desperezó sin darme cuenta y hoy orgulloso me mostró sus primeras hojas, las rosas ya vestidas hace días, coquetas se miran en las gotas de rocío y mi césped con todo desparpajo creció como adolescente rápido y sin pausa y sin criterio del trabajo que se le avecina al dueño de él en estos días.
Las semillas ya sobre la mesa las estoy acomodando para la siembra, lechuga, acelga, perejil, apio y pepinillos, algunas flores para que se vean más bellas y espanten a los indeseados bichos, las arroparé con cariño con un manto que con su trabajo me dejan las californianas, fértil tierra que ellas te regalan con los desechos que a vos ya no te sirven, con sentido profundo de respeto, ecológicas señoras serviciales.
Ya al sol le pedimos se asome entre las oscuras nubes de estos días para que vaya corriendo despacito, al empecinado frío que no se despide.
Las frazadas siguen sobre las camas y hay días que se caen de ellas, todavía por muchos, muchos días la dicotomía de la temperatura será una compañía.
Hoy al sol no lo pude ver recostarse en las sierras, las nubes le pusieron un blanco manto y la luna ya nos ilumina tímidamente, el tenaz frío te lleva hacia dentro mientras la salamandra ruge intrépida por el ardor de la leña, olorcito a pan recién horneado imagino con una humeante taza de café recién molido, el calor, olor y sonido del hogar es el cobijo, que te acuna el alma y cuerpo con ternura, despojado de todo egoísmo se brinda entero a resguardarte para que descanses cuerpo, mente y alma más sueños.
Isabel Gorordo – 23-09-07